La organización del Copa Mundial de la FIFA 2026 comienza a verse atravesada por tensiones políticas internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza un esquema de control federal sobre las sedes del torneo y, al mismo tiempo, crece la controversia por la posible participación de la selección de Irán en medio del conflicto geopolítico en Medio Oriente.
El Mundial de 2026 será organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, con decenas de ciudades anfitrionas y un operativo de seguridad considerado uno de los más grandes en la historia del deporte. En ese contexto, desde Washington se analiza un plan para que el gobierno federal tenga una participación directa en la coordinación de seguridad, transporte y logística en varias sedes, con el argumento de prevenir amenazas internacionales y garantizar el normal desarrollo del torneo.
La discusión se intensificó debido a la situación con Irán, una de las selecciones clasificadas para el campeonato. El país asiático atraviesa una fuerte escalada de tensión con Estados Unidos tras recientes operaciones militares en la región, lo que abrió interrogantes sobre si el combinado iraní podrá competir en territorio estadounidense.
Consultado sobre el tema, Trump se mostró tajante y aseguró que no considera un problema la eventual ausencia del equipo iraní. “Realmente no me importa si Irán participa”, afirmó el mandatario, en declaraciones que generaron repercusiones tanto en el ámbito político como en el deportivo.
La incertidumbre también se trasladó al ámbito de la FIFA, que busca mantener el torneo al margen de disputas geopolíticas y garantizar que todas las selecciones clasificadas puedan competir. Sin embargo, la ausencia de representantes iraníes en reuniones de planificación del Mundial y el clima de conflicto internacional alimentan las dudas sobre su presencia en el certamen.
Mientras tanto, en Estados Unidos se discuten medidas especiales para reforzar la seguridad en los estadios y las ciudades sede, ante la posibilidad de protestas, incidentes diplomáticos o amenazas vinculadas a la situación internacional. El Mundial de 2026, que será el primero con 48 selecciones, podría así convertirse no solo en un evento deportivo histórico, sino también en un escenario marcado por la política global.


