La Selección argentina firmó una de las páginas más emotivas de su historia reciente en la Copa del Mundo 2026. En un encuentro que rozó la tragedia deportiva, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni remontó una desventaja de dos goles, superó la frustración de un penal fallado por su capitán y terminó imponiéndose por 3 a 2 ante un durísimo Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, sellando su boleto a los cuartos de final.
El inicio del encuentro pareció una pesadilla para la Albiceleste. El combinado africano sorprendió con un planteo dinámico y efectivo que descolocó por completo el retroceso argentino. Con goles de Yasser Ibrahim y de Mostafa Ziko, los «Faraones» se pusieron arriba por 2 a 0, instalando el nerviosismo generalizado. La tensión escaló a su punto máximo cuando el arquero egipcio, Mostafa Shoubir —quien hasta entonces asomaba como la gran figura de la tarde—, le contuvo un tiro desde el punto penal al propio Lionel Messi en la primera etapa.
Sin embargo, el entretiempo funcionó como un reinicio anímico. Apelando al corazón, al coraje y a una notable muestra de carácter, el campeón del mundo fue al frente durante el complemento. La épica remontada comenzó a construirse gracias a la solidez y el empuje de Cristian «Cuti» Romero, continuó con la redención del capitán Lionel Messi —quien marcó el empate y desató su desahogo en las redes sociales catalogando el partido como «una locura»— y se concretó de manera agónica con un zapatazo de Enzo Fernández para el 3 a 2 definitivo que desató el delirio de los miles de hinchas en el estadio.
El pitazo final no llegó exento de polémica y alta temperatura. Desde el banco de suplentes de Egipto, el entrenador Hossam Hassan y el futbolista Mostafa Ziko estallaron contra la actuación del árbitro francés François Letexier, deslizando suspicacias sobre supuestos favoritismos de la FIFA hacia la continuidad del astro rosarino en el certamen por motivos comerciales. Las quejas traspasaron el campo de juego y encontraron eco internacional en las críticas de periodistas extranjeros.
Mientras el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni catalogó de «épica» la victoria, el plantel celebró a lo grande sobre el césped con una emocionante reverencia colectiva hacia Messi, levantándolo por el aire en la mitad de la cancha. Con este impactante envión anímico bajo el brazo, Argentina ya pone la mira en su próximo objetivo: se medirá el próximo sábado ante Suiza —que viene de eliminar por penales a Colombia— en busca de un lugar entre los cuatro mejores del planeta.



